miércoles, 1 de julio de 2009

V CONGRESO DIOCESANO DEL SISTEMA INTEGRAL DE NUEVA EVANGELIZACIÓN


CREYENTES PERO EN COMUNIDAD

1. LA EXPERIENCIA DE LA IGLESIA NACIENTE.
Comentario a la luz de la Primera Carta del Apóstol Pablo a los cristianos de Tesalónica.

Se trata de una pequeña comunidad, de apenas un puñado de creyentes que han abrazado la fe gracias al anuncio recibido con generosidad del Apóstol Pablo, quien en su viaje misionero, se había detenido en Tesalónica y allí, en su corta estadía había fundado una pequeña comunidad de creyentes.
Aunque el tiempo allí fue muy breve, Pablo logró organizar una comunidad, en medio de grandes dificultades tanto religiosas, como culturales y religiosas.

Cuando Pablo debió abandonar el puerto complejo de Tesalónica porque los de su raza lo obligaron se marchó a Atenas, allí también fue mal acogido y expulsado, entonces llega al puerto de Corinto, desde donde echa una mirada pastoral sobre las comunidades que el mismo había conformado, una de ellas es la de Tesalónica.

Para ello, envía a su entrañable amigo Timoteo, quien viene cargado de alegría y de entusiasmo pues la comunidad fundado por San Pablo ha continuado vigorosa. Esas noticias son las que provocan al apóstol a escribir esta su primera carta, tratando de agradecer a Dios que de este modo interviene en la historia y animando a los creyentes a permanecer unidos, atentos a las enseñanzas, no dejándose engañar y brindándoles los recursos para que algunas creencias sean corregidas o aclaradas a la luz de la fe y la esperanza cristiana.

San Pablo les puntualizará la urgencia de ser alegres, ante todo, por el don recibido.

Les urge además, la fidelidad a las enseñanzas de los maestros para que no se dejen confundir con otro tipo en enseñanzas, sobre todo en lo que concierne a la segunda venida del Señor.
Les recuerda además la necesidad de la humildad, para que vivan agradecidos por la gracia recibida y los anima a ser solidarios especialmente con los pobres y con los más necesitados.
El que continúen unidos, es una garantía de la verdad que se les ha anunciado. La pequeña comunidad es pues el espacio ideal para crecer y madurar en la fe.

2. EXPERIENCIA DE CONVERSIÓN.
Las primeras comunidades se constituyeron por personas que se habían convertido. Esta es precisamente una de las principales condiciones para ser creyente. No se puede ser cristiano sin conversión. La conversión es un don de Dios, no es un logro humano, la conversión no se alcanza, se recibe.
Convertirse es volverse a Cristo, a su estilo de vida, a aceptar la salvación y a vivir una vida nueva.

3. EXPERIENCIA DE PERSONAS NUEVAS.
La pequeña comunidad como grupo de convertidos, es una realidad novedosa en la manera de pensar, de vivir, de sentir, de obrar, de servir y de celebrar.

4. LA PEQUEÑA COMUNIDAD: PROYECTO DE UN MODO DE VIDA.
La pequeña comunidad provoca una manera de vivir que tiene que interrogar a los demás: familiares, amigos, vecinos, compañeros de trabajo, etc.
Que la manera como se quieren, se tratan, se sirven, se ayudan y se mueven en el mundo sea ya un signo del modo de vida que Cristo vino a instaurar en medio de nosotros.

5. HERRAMIENTAS PARA VIVIR EN PEQUEÑA COMUNIDAD.
LA PALABRA DE DIOS. Lectura, meditación, estudio y obediencia.
LA ORACIÓN. Es la respuesta a la Palabra. Es esencial en el creyente y en la comunidad. La Nueva Evangelización se madura en la oración.
LA CRUZ. Nadie puede ser discípulo sin cruz. No se esconded, ni se rechaza la cruz. La cruz es camino de santidad personal y comunitaria.
LA REUNION SEMANAL. Es un encuentro familiar sagrado. En la comunidad se experimenta a Dios. Puntuales, responsables, disciplinados.
LA CATEQUESIS POR NIVELES. Permite a la comunidad crecer y permite que el creyente sea discípulo puesto a los pies del Maestro.
LA EDIFICACIÓN ESPIIRITUAL. Es la medida de nuestra conversión y de nuestra vida nueva. Permite revisar, animar y fortalecer nuestra experiencia de fe. Es el punto mas importante de cada reunión de pequeña comunidad.

6. AMENAZAS A LA VIDA EN PEQUEÑA COMUNIDAD.
La falta de perseverancia, las divisiones, El miedo, la pereza, la falta de compromiso, el egoísmo, el individualismo, la rutina, el protagonismo, el volver la comunidad un grupo.

7. LA PEQUEÑA COMUNIDAD ES OBRA DEL ESPÍRITU SANTO.
El agente principal de la vida de la Iglesia y de las pequeñas comunidades es el Espíritu de Dios. Eso hace que la pequeña comunidad no sea un grupo cualquiera o una fundación, sino una gracia de Dios, que produce paz, alegría, fraternidad, entusiasmo y ganas de vivir.

8. COMUNION EFECTIVA CON LOS HERMANOS, CON EL PARROCO, CON EL OBISPO, CON LA IGLESIA UNIVERSAL.
La pequeña comunidad a medida que va siendo mas madura, encuentra mas signos y mejores comprensiones de comunión con la Iglesia universal y con la Iglesia local. Esa comunión se expresa concretamente en el rostro de iglesia que de experimente en la parroquia y en las pequeñas comunidades. Por eso la comunión tiene que ser parte constitutiva de la Iglesia. Si no hay comunión no hay Iglesia y si no hay Iglesia tampoco está Cristo en ese grupo de personas.

9. LA SOLIDARIDAD COMO EJERCICIO DE LA VIDA DE COMUNIDAD.
Uno de los signos mas expresivos del modo como los creyentes viven la fe, está en el modo como se promueve, organiza y distribuye el potencial humano, los recursos técnicos, los dineros y los bienes que se poseen. Todo al servicio de todos, sin lucrarse de la pequeña comunidad, ni del trabajo y los esfuerzos de los demás.

10. LA SALIDA MISIONERA, VIDA DE LA PEQUEÑA COMUNIDAD.
Una comunidad de creyentes, vive el momento más importante de su fe, cuando sale a compartirla y a anunciarla a aquellos que todavía no la conocen o se han apartado de la Iglesia por variadas circunstancias. Si no hay misión, la Iglesia no ser renueva y no tendremos esperanzas. La misión es esencial en un creyente.

11. LOS MINISTERIOS VIVIDOS EN LA PEQUEÑA COMUNIDAD.
En la Iglesia no hay vagos ni desocupados. Todos tenemos una tarea o una misión para llevar a cabo. Todos tenemos algo que hacer, a lo mejor esto exige mas formación, capacitaciones, confianza, etc, pero de este modo la pequeña comunidad va transformando también la sociedad procurando que sea mas humana la vida y mas vital la iglesia.

Se tiene ministerio para la delicada labor de ser evangelizadores. Para la catequesis, para visitar a los enfermos, para visitar a los encarcelados, para atender a los pobres y más necesitados, para la liturgia, para los jóvenes, para la familia, para la rehabilitación social.

CONFERENCIA DE MONSEÑOR JULIO GARCIA OBISPO AUXILIAR DE CALI A LOS EVANGELIZADOS EN EL V CONGRESO DIOCESANO DEL SINE REALIZADO EN AGUAZUL EL PASADO 27 Y 28 DE JUNIO.

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